De esta vez nuestros queridos Torrego & Dr. Bactéria (Dr. Clean) van con todo para limpiar uno de los electrodomésticos más utilizados y comunes en nuestra cocina…

El Microondas!

Mantener este aparato en condiciones óptimas de higiene, tanto en el interior como en el exterior, y evitar que acumulen restos de comida es fundamental para lograr que no se formen focos de contaminación por microorganismos, sin embargo no es el único punto importante en el que debemos focalizar nuestra atención, también las posibles fugas de ondas que pueden llegar a causarnos enfermedades cancerígenas como en nuestra visión en muchos de los casos las cataratas en los ojos son causadas por fugas de ondas de nuestro microondas que llegan literalmente a cocinar nuestro organismo, las fugas pueden provenir de la puerta como del panel en el vidrio de la puerta de nuestro electrodoméstico.
Limpieza y desinfección son claves para garantizar la inocuidad con alimentos, como el microondas. Limpiar implica quitar la suciedad, pero desinfectar es un proceso que destruye posibles gérmenes. Por tanto, una acción complementa a la otra, de manera que ambas minimizan el riesgo de desarrollo de focos de infección y la formación de puntos de acumulación de suciedad, proliferación de microbios y bacterias.
Pero, ¿cómo se ensucia el microondas? Este electrodoméstico se utiliza, sobre todo, para calentar una taza de leche o café, además de las comidas. La agitación de las partículas que desprenden las microondas provoca que los alimentos «exploten» durante la cocción y que se mezclen con los vapores que emanan. Estos, junto con las salpicaduras (no siempre visibles), se instalan en las paredes internas y forman concentraciones de bacterias y residuos. Las esquinas y las partes internas del plato giratorio son las zonas más sensibles, ya que en ellas se acumulan más bacterias. El uso de una tapa, además de asegurar una cocción uniforme del alimento, reduce el riesgo de estas formaciones.
A fondo
La suciedad del interior del microondas, cuando acumula contaminación bacteriana, puede llegar a desarrollar un sistema de adherencia a la superficie de los microorganismos que continúa presente incluso cuando no son visibles (biofilms). El momento de la limpieza determina la efectividad de este proceso: cuanto más pronto se haga después de cocinar, más seguro será, ya que los restos se eliminan de manera más fácil. Para ello, se empieza por retirar la suciedad más visible, que se enjuaga con agua caliente y detergente. Después hay que aclarar con agua, aplicar un desinfectante no agresivo y volver a aclarar. Las partes desmontables (plato giratorio y la base sobre la que se sustenta) se pueden extraer para limpiar con un paño suave humedecido con agua tibia y detergente.
-Además del interior del microondas, deben limpiarse las zonas externas, como la puerta y las juntas-
Otra forma de limpiar, más rápida y fácil, consiste en introducir un vaso con agua que resista el calor. Se puede añadir un poco de bicarbonato de sodio, vinagre o limón (altamente ácidos) y calentar la mezcla hasta que se haya evaporado la mitad del agua. Se mantiene la puerta cerrada unos diez minutos, hasta que el resto del líquido se enfríe y el vapor penetre en los rincones. Transcurrido este tiempo, se pasa un paño humedecido por las paredes y esquinas para quitar la suciedad y se aclara muy bien, hasta que no queden restos de los productos utilizados.
Este proceso ayuda a eliminar la suciedad y a destruir los malos olores que desprende el microondas. También deben lavarse la parte externa (puerta), que está en contacto con las manos, y las juntas. Las gomas de las juntas o el asa son zonas que a menudo no se tienen en cuenta, pero que juegan un papel determinante en la prevención de riesgos alimentarios.

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