Los desafíos y contradicciones concebidas en un matrimonio poliamoroso demandan una atención especial sobre sus implicaciones, si esta “tendencia” es creciente, sin duda alguna esta basada en una realidad social y sus transformaciones y tiene un fundamento humano resultante de las fuerzas políticas, económicas y culturales.

No es por casualidad que Freud y el Psicoanálisis se desarrollan en un período de grandes cambios sociales, culturales, científicos, abriendo el camino para una interpretación integradora del ser humano.

Freud era un investigador sobre el amor y las relaciones afectivas, durante su amplia experiencia clínica, él se cuestionaba mucho acerca de la vida amorosa del ser humano: “Freud describe el proceso de sexualización /subjetivación humana, como un intento de convergencia de las pulsiones sexuales infantiles (perverso polimorfo) a una organización genital adulta.
Freud se dedica a explicar las diferentes series y variaciones de los comportamientos a los que nombra de “invertidos”.
Él empieza haciendo referencia al mito de la división del ser humano en dos, en la que hombre y mujer anhelan unirse de nuevo en el amor.

El tema celo ha sido inserido por la necesidad de abordar un tema que es muy discutido por psicoanalistas y por personas que viven o examinan una relación amorosa con múltiples parejas (Freud en 1922 hace una distinción entre tres tipos de celos, el competitivo o normal, el proyectado y el delirante).

La palabra poliamor es un neologismo proveniente de la junción lingüística griega y latin. El poly viene del griego significa muchos, amore del latín significa amor. Las siguientes condiciones son consideradas como esenciales a la conceptualización del término poliamor y relaciones poliamororas:

• Múltiples relaciones amorosas.
• Apertura, franqueza y honestidad entre los integrantes de una relación.
• Relaciones sexuales o no.
• Diferentes grados de intimidad dependientes de su pareja.

Siempre la heterosexualidad ha sido vista socialmente y psicológicamente como la posibilidad de exhibir la totalidad de la experiencia humana, considerando que cada vez está mas abierta la opción sexual de cada individuo, sea heterosexual, homosexual, asexual, bisexual, etc. Los anteriores son los mas conocidos y aceptados casi en todas las sociedades actualmente.
´´De esa manera tal vez tengamos que reconciliarnos con la idea de que es absolutamente imposible armonizar los clamores de nuestro instinto sexual con las exigencias de la civilización, en las que, en consecuencia con su desarrollo cultural, la renuncia, sufrimiento, peligro de extinción, el futuro más remoto, no puede ser evitados por la raza humana´´(Freud, 1912).

Las transformaciones de las relaciones entre hombres y mujeres entre los siglos XIX y XX fueron muy significativas para el entendimiento sobre la decadencia del matrimonio. Por ejemplo el hombre vitoriano era un hombre patriarcal, dominador en buscaba siempre de una esposa virtuosa y “pura”, la pureza de las mujeres en esa época era encendida de coraje para ejercer en la sociedad un papel sumiso, vulnerable, puro y virgen. A fines del siglo XIX, la sexualidad conyugal y comportamental pasa por un gran cambio, la mujer empieza a tener acceso a información sobre su sexualidad, la esposa culta ya no resulta un problema. Un fenómeno nuevo entre 1930 / 1950 ocurría también en los pedidos de divorcio, ya que entre un 75% y un 80% de los divorcios eran requeridos por mujeres en los Estados Unidos. El término «revolución sexual“ ha sido utilizado desde fines de la década de 1910, atribuido a Freud por la influencia de sus estudios sobre la liberación sexual y cuestiones psicosexuales.

La transformación de la monogamia al poliamor debe ser interpretada también por la perspectiva de las importantes áreas de los estudios de la antropología y ciencias sociales. Y lo que un día fue considerado como un comportamiento normal para el hombre de la época, sufre su contexto transformaciones drásticas a lo largo del tiempo, la antropología revela que lo que consideramos como “natural”, basado en el orden de las cosas, se reduce a dificultades y a hábitos mentales propios de nuestra cultura, por lo tanto, nos ayuda a librarnos de nuestras “cegueras”, a comprender el por que otras culturas / sociedades pueden considerar sencillas y obvias, lo que para muchas parece inconcebible o incluso escandaloso.

El poliamoroso cree que la búsqueda constante / obsesiva para encontrar la pareja perfecta o el amor, pertenece a la lógica del amor monogámico. Ese alguien perfecto pertenece a paradigmas del pasado, el reconocimiento de aceptar las limitaciones y diferencias del otro hace parte de la lógica del poliamorista.

Las redes sociales han empapado nuestras vidas de la informatización, está probado que las redes sociales tienen un gran impacto en la manera como los seres humanos del siglo XXI se relacionan, cambian afectos e interactúan, La sublimación es muy discutida en las redes sociales por los poliamorosos, no utilizando exactamente con ese término técnico, pero a lo largo de centenas de discusiones que han sido observadas, el paso contra la exclusividad sexual monogámica queda bastante evidente.

Los nativos americanos, bien como los arquetipos tibetanos, son espíritus libres que poseen dones sexuales que revitalizan y curan aquellos que la necesitan. En Grecia, Afrodita la Diosa del Amor y la Belleza es el más famoso ejemplo del arquetipo del poliamor. De todas las diosas griegas, era considerada la que tenía más amantes, nunca fue condenada por ello, eso la define como si tuviera poderes transformadores y sublimes, otra característica fundamental de Afrodita era no ser celosa o posesiva, ella podía libremente elegir sus maridos, amantes, parejas. Afrodita inspira hasta hoy a poetas, comunicólogos, artistas creatividad e indiscutiblemente al amor en sí.

Tenemos que aceptar que vivimos hoy por hoy en el siglo de la pluralidad, el matrimonio formal… heterosexual, con fines de constitución de la familia, sigue siendo una referencia, un valor importante para muchos en la actualidad, otras formas de relación conyugal como el concubinato, o uniones homoafectivas son más comunes hoy en día, en ese proceso de “cambio” de la intimidad, de los valores y pensamientos, la tendencia de la sociedad es convertirse cada vez más flexible para acoger esas nuevas configuraciones de las relaciones amorosas, como lo es el Poliamor.

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