Tenemos un desafío a hacer: ¿alguien aquí se arriesga a explicar la mente humana? Difícil esa misión, ¿no es así? Mente es algo que todos nosotros, sin excepción, tenemos. También es algo que todos usamos en todo momento. Y aún así, no sabemos casi nada sobre ella, su funcionamiento y todos los asuntos relacionados con ella. Ni siquiera los mayores especialistas y estudiosos del asunto conocen esa parte tan misteriosa por completo.

Esta fue la charla del Torrego de esta semana en el #EInsights con la psicoanalista Diana Dahre. Ella comienza explicando que nuestra mente está compuesta por tres partes: consciente, preconsciente y el inconsciente. Y el inconsciente es el objeto de estudio del psicoanálisis.

Pero, por supuesto, las tres partes están ligadas. Es como un iceberg, ella explica. El aquí y ahora es como iceberg, nuestra mente tiene conciencia de lo que está pasando, pero eso es sólo la punta, tiene mucho más escondido allá abajo.

A pesar de saber por qué partes la mente humana está compuesta, es imposible saber el tamaño de ella, después de todo, ningún rayo-x conseguiría captar. Pero una cosa es sabida: el 95% de ella es regida por el insconciente. “Es como el wifi de una casa, usted no ve, pero sabe que está allí”, explica Diana.

Es todo muy abstracto e intangible, entonces tenemos aquí una explicación más didáctica que ayuda a entender mejor cada uno de ellos.
Imagínese que la mente es una casa.
El lugar donde estás, en la sala por ejemplo, es el aquí y ahora. Usted sabe lo que está pasando, lo que está haciendo. Ese es el consciente.
Ahora imagina que está en una conversación, empieza a contar la historia de un viaje de años atrás y quiere mostrar una foto. Usted sabe que existe esa foto y que está guardada en algún lugar, entonces usted busca en la estantería y encuentra. Este es el preconsciente, es cuando usted tiene acceso a los “archivos”. No están allí disponibles, a veces necesita hacer una horca, pero están a su alcance.

Pero esa foto puede estar en el sótano, bien guardada, y en ese sótano tiene un guardia en la puerta que no deja entrar tan fácilmente. Este guardi es el superyó, que entra en acción en esa hora y, si tiene alguna oportunidad de que esta búsqueda sea algo peligroso o no te haga bien, él barra su entrada allí. Eso es lo inconsciente, es lo que la gente no ve, pero ya pasó por nuestra vida.

Por dentro del análisis
Quien lidia con todo eso es el psicoanalista. Y cuando hablamos en el asunto, luego pensamos en Freud, que es llamado padre del psicoanálisis. Sigmund Freud fue un neurólogo austriaco y quien descubrió el insconsciente en 1890. De ahí para allá, el mundo cambió bastante, pero sus descubrimientos, estudios y métodos continúan referencia y aplicado en todo el mundo.

En las palabras del propio, psicoanálisis es “una profesión de personas laicas que curan almas, sin que necesariamente sean médicos o sacerdotes”. Es decir, no necesita ser médico o psicólogo para ser psicoanalista. Esta es una formación específica que viene de cursos libres.

Todo comenzó cuando el neurólogo detectó algunos patrones en los síntomas de sus pacientes neuróticos e histéricos. Durante las consultas, percibió que la mayoría de sus problemas tenían origen en conflictos culturales y, como respuesta a esos traumas, reprimían sus deseos inconscientes y sus fantasías sexuales.

El psicoanálisis es un asunto riquísimo, lleno de detalles que no sería posible colocar aquí, aunque de forma resumida. Sin embargo, podemos simplificar un poco el asunto contando cuáles son los conceptos desarrollados por Freud que están vinculados y sostienen sus investigaciones e ideas. Del insconciente ya hablamos arriba. Además de él, tiene el ego, el superyó, el Id, la pulsión, los sueños y el complejo de edipo.

En el psicoanálisis, todo se toma en consideración: sueños, deseos, fantasías, recuerdos recientes y antiguos … (recuerda la descripción del sótano?). La persona habla mientras el psicoanalista oye atentamente, haciendo apenas pequeños comentarios o intervenciones que ayudan a despertar percepciones en el paciente. La idea es conducir al auto-conocimiento y, si conoce mejor, usted conoce mejor al otro y se relaciona mejor con todos: con usted mismo, con el otro y con el mundo. En las palabras de Freud, “cuanto más escucho hablar de Pedro, más conozco a Juan”. Es decir, cuando usted habla del otro, está hablando de usted mismo, de su interpretación. Y es por eso que quien hace análisis interpreta el mundo con mirada diferente, porque usted se conoce más y entiende un poco más el otro.

Y vale recordar que el psicoanalista no tiene opiniones, es neutro, sin razón o equivocado.

Ya diría Freud
Hemos seleccionado aquí algunas frases que se atribuyen a Freud, que hacen parar para pensar y ayudan un poco en ese proceso de auto-conocimiento.

“Antes de diagnosticarse a sí mismo con depresión o baja autoestima, primero asegúrese de que usted no está rodeado de idiotas”.

“Estamos hechos de carne, pero tenemos que vivir como si fuéramos de hierro”

“El pensamiento es el juicio de la acción”.

“Si quieres poder soportar la vida, está listo para aceptar la muerte”

“Ningún ser humano es capaz de ocultar un secreto. Si la boca se calla, hablan las puntas de los dedos.

“Podemos defendernos de un ataque, pero somos indefensos a un elogio”

“Fui un hombre afortunado; en la vida nada me fue fácil ”

“Mire hacia dentro, hacia sus profundidades, aprenda primero a conocerse”.

“Sólo la experiencia propia es capaz de hacer sabio al ser humano”

“El carácter de un hombre está formado por las personas que eligió para convivir”

“Un día, cuando miras hacia atrás, verás que los días más bellos fueron aquellos en los que luchaste”

“Nunca esté seguro de nada porque la sabiduría comienza con la duda”

“Podríamos ser mucho mejores si no quisiéramos ser tan buenos”

“Hay dos maneras de ser feliz en esa vida, una es hacerse de idiota y la otra es serlo”

“Ser completamente honesto consigo mismo es un buen ejercicio”.

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