Desde siempre la gente oye: cuidado con el palmito que usted come fuera de casa. Esto tiene una razón de ser muy fuerte y se llama Botulismo, una enfermedad que es muy grave y puede ser transmitida por sustancias tóxicas que se desarrollan en conversaciones y alimentos envasados ​​al vacío. La conversación del Torrego de hoy con el Dr. Roberto Figueiredo, el Dr. Bacteria, explica un poco más sobre eso.

Todo comienza en la colecta del palmito, cuando el contacto con el suelo, con la tierra y el polvo puede traer la bacteria Clostridium botulinum para el alimento. Cuando pasa por altas temperaturas, se queda libre y todo está bien. Pero en la versión in natura es que está el problema.

El embalaje, que es herméticamente cerrado y sin la presencia de oxígeno, es el ambiente preferido de ese microorganismo – al final no necesita oxígeno para sobrevivir. Por lo tanto, en esas condiciones crece, se desarrolla, se multiplica … Al principio, nada sucede con nosotros, humanos, si tenemos contacto con esas bacterias. El problema es que a partir de ellas surge una toxina y esa sí es super complicada para nuestro organismo, pudiendo llevar a la muerte.

Veneno poderoso
Esta toxina se llama botulínica y provoca el botulismo. A pesar de ser poco común, esta enfermedad tiene grandes posibilidades de ser fatal. No es contagiosa, es decir, no pasa de persona a persona. Y a pesar de asociarse al palmito, también puede estar presente en otros alimentos en conversación y también en la miel – pero en ese caso el riesgo mayor son los niños de hasta un año, pues ellas no tienen la protección necesaria de la flora intestinal para combatir la bacteria presente allí.

Como ya hablamos, no es la bacteria que provoca la enfermedad, en sí misma no tiene efectos en el organismo humano. El problema está en la toxina que se desarrolla a partir de ella en ciertas condiciones. Cuando no pasan los alimentos por la adecuada higienización, manipulación, conservación y almacenamiento, el ambiente es propicio para aparecer la toxina.

El problema es que no tiene olor ni sabor, es decir, no da una advertencia del tipo «este alimento está estropeado, mantenga distancia». La persona simplemente come sin ninguna sospechosa y puede estar ingiriendo el veneno. Que, por cierto, es uno de los más potentes que conocemos en el planeta. Para tener una idea, el cianuro, el primer veneno que pensamos cuando hablamos en sustancia tóxica, sólo es letal en ratas con una dosis de 10000 microgramos por kilo. En el caso de la toxina botulínica, es capaz de matar con sólo 0,0003 microgramos por kilo.

Por atacar los nervios periféricos de nuestro organismo, impide su funcionamiento normal. Y entre los síntomas, vómito, diarrea, dolor de cabeza, dificultad para respirar, asfixia, deglución perjudicial, visión duplicada, parálisis flácida (cuando los ojos «caen», y hasta la muerte.

Además de la comida
Pero no sólo de alimentos sucios y mal conservados viene el botulismo. Otra causa son lesiones mal cuidado de la piel. Esto es porque estos heridos son las puertas a los microorganismos para entrar en nuestro cuerpo. Y si el área herida ha sido expuesta a este tipo de toxina, no está exento de ocurrir el botulismo.

Tratamiento?
Según el Dr. Bacteria, no tiene tratamiento. Los antibióticos se pueden prescribir, pero difícilmente tienen efecto. Hay también algunos tratamientos específicos, pero desafortunadamente el más común de ellos es la espera. Eso mismo, esperar pasar, lo que puede llevar diez, quince o hasta 20 días. La hospitalización es casi segura en la mayoría de los casos. Al final, como ya se ha dicho, los síntomas son intensos y afectan funciones importantes, como la respiración.

Pero podemos, sí, evitar ese riesgo y de una manera muy simple. Basta hervir el alimento a altas temperaturas durante diez minutos. Y listo, eso es suficiente para deshacerse del problema, si está allí.

Es necesario anotar otras recomendaciones:
* Redoble la atención con alimentos enlatados, en vidrios o envasados ​​al vacío. Asociamos el botulismo al palmito, pero vale la atención también a los demás, como erguida, espárragos, maíz. Evite el consumo si el embalaje esté dañado, con puntos de herrumbre, estuco o con agua turbia.
* Antes de consumir estos alimentos, hierva durante diez minutos aproximadamente.
* ¿Va a hacer la propia conserva en casa? Pues siga cuidadosamente todos los pasos de higiene para evitar contaminaciones.
Si el alimento en cuestión es la miel, no tiene como hervir, pero tiene como elegir aquellos envasados ​​por compañías de confianza y con sello de aprobación de órganos del gobierno, como Vigilancia Sanitaria.

De la enfermedad para la belleza
Momento, ese tiempo todo hablando en toxina botulínica y lo que vienen a la cabeza es: y el botox? Al final, sabemos que ese tratamiento estético es justamente la aplicación de toxina botulínica en nervios específicos para paralizarlos y traer un efecto rejuvenecedor.

La confusión que queda es: por un lado es fatal, por otro es tratamiento de belleza. ¿Cómo eso es posible? Pues es, estamos hablando de la misma toxina botulínica. La diferencia es que en este caso estético es la toxina botulínica tipo A y se aplica en dosis muy pequeñas. También alcanza los nervios, pero por la cantidad, es una parálisis controlada y por lo que no trae riesgos a la salud.

El uso de la toxina botulínica tipo A en la medicina comenzó en los años 60, cuando el oftalmólogo estadounidense Alan B. Scott probó con éxito muestras de la sustancia en los músculos extra-oculares de los monos para el tratamiento no quirúrgico del estrabismo. Con el avance y comprobación de los estudios, pasó a aplicarse en seres humanos.

El éxito del tratamiento se da porque la sustancia relaja los músculos y corrige el problema.

Para llegar al uso cosmético, el responsable fue la pareja canadiense Jean y Alastair Carruthers – él oftalmólogo, ella dermatólogo. En el consultorio, percibieron en sus clientes la mejora de las arrugas en pacientes tratados para indicaciones terapéuticas, como blefaroespamo. Comenzaron a estudiar, el negocio evolucionó y el desenlace usted conoce.

Además de la cara, la sustancia también se utiliza en los pliegues del cuello, las líneas del cuello y hasta en las axilas y las manos para tratar la hiperhidrosis (exceso de sudoración) o en la encía para disfrazar y corregir cuando estas son desproporcionales a la sonrisa.

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